- Estaba pensando en todo lo que hay que hacer. Mañana deberíamos hacer todos los preparativos para el entierro… y luego, ver cómo está la situación de los seguros.

- No estoy preparada, mamá.

- Nadie está preparado para algo así, cariño. Pero te sorprenderá lo fuerte que puedes llegar a ser… Cuando yo perdí a tu padre…

-No puedo dejar de pensar en nuestra fuente.

- ¿De qué fuente hablas?

- La grande, la que guardo en la cocina en el estante de arriba, nos la regalaron sus padres… Yo no puedo alcanzarla. Jim, Jim lo hace por mí.

- Bueno… nadie espera que lo hagas todo en los primeros días, cariño.

Fragmento de 

la película Premonition

Los primeros momentos del duelo

13 de febrero de 2023

Hace pocos días volví a ver esa película, Premonition. La había visto y, sin embargo, no había prestado atención a la fuerza y la carga de verdad que tiene ese diálogo de poco más de un minuto de duración. La madre, como representación de la más dura y cruel realidad de un mundo que sigue girando sin él: “Todo lo que hay que hacer”, y la más dura y cruel realidad de su hija, el mundo ha dejado de girar: “No estoy preparada”. Las convenciones sociales llevan a la protagonista a la obligación de preparativos, seguros, etc., pero la realidad de sus emociones solo le permite pensar en esa fuente… Esa que solo alcanzaba él.

Recuerdo los primeros momentos del duelo como una vorágine de sentimientos, sensaciones, dolores físicos y nieblas mentales de una intensidad que nunca había sentido. En un momento en el que solo quería esconderme de un mundo que para mí se había convertido en un lugar atroz y absolutamente aterrador, empezaba un baile social y cultural en el que tenía que tomar decisiones, firmar papeles, pensar en flores, en dinero, porque sí, morirse es muy caro, en ataúdes, en salas de tanatorio y sus decoraciones, en avisar a amigos, hacer llamadas… Futuros y resoluciones en los que no quería pensar de ninguna de las maneras.


Así es en cualquier duelo, pero en el duelo por suicidio se añaden detalles que, desgraciadamente, no siempre se tratan con suficiente empatía y delicadeza y que, en general, se desconocen.



Un suicidio abre una investigación judicial: siendo así, tu casa no solo se ve invadida de servicios de emergencia, a veces bomberos, el Instituto Anatómico Forense que viene a llevarse el cuerpo… También entra la policía o la Guardia Civil a llevarse todo aquello que considere necesario para investigar que realmente lo que parece un suicidio no es un asesinato. Podrán incluso hacer preguntas a quien lo encontró que no sepa ni cómo responder por encontrarse en shock. En mi caso, reconozco que los agentes de la Guardia Civil fueron cuidadosos y amables. No todo el mundo cuenta lo mismo. En mi caso, no acudió ningún psicólogo para atenderme. En grandes ciudades parece ser que, a veces, sí hay psicólogos atendiendo a los familiares. Sería importante que esto fuera así en todos los casos y lugares.

Cuando parecía que todo empezaba a calmarse, me encontré con un señor en mi casa que decía venir de no sé qué compañía de seguros y una señora (la juez) que me hablaba de lo que tenía que hacer al día siguiente. Por suerte estaba allí la que para mí hoy es mi hermana, tomando las riendas y escuchando lo que mi cabeza no era capaz de procesar, “juzgados”, “recogerlo”, “pertenencias”, “autopsia” … Recuerdo que me preguntaron si quería algo que él pudiera llevar encima… Todo eran frases inconexas, sin sentido… ¿Cómo iba a poder gestionar algo que ni siquiera era capaz de entender si las palabras parecían haber perdido todo significado?

En mi caso, al día siguiente pude ir a “recoger” su cuerpo (es un proceso de papeleos que se hace acompañado de los servicios funerarios) para llevarlo al tanatorio. Este proceso dependiendo del caso, incluso del país, puede retrasarse días, hasta semanas. Tuve suerte, la funcionaria de los juzgados me hizo dos fotocopias de dos de sus notas de suicidio. Pude llevármelas, llorarlas, guardarlas conmigo… Sé que no es así en todos los casos. Creo que una fotocopia es humanidad. Entendemos que tienen que quedarse los originales, pero habría que entender que los supervivientes necesitamos saber, incluso cuando esas notas no son notas de despedida amables. Por mucho que nos pueda sorprender, en la mayoría de los casos no hay notas… Y cuando las hay, no siempre son notas de despedida amorosas. Hay cartas durísimas con acusaciones y reproches, fruto del estado emocional y el sufrimiento de quien falleció. Y los supervivientes en duelo, también lidian con eso.




Cuando se acaban velatorios y rituales de despedida … Llega el momento de los papeles. Si hay seguros de vida, llega el momento de dar explicaciones. Pero incluso cuando no hay que darlas, en el certificado de fallecimiento se especifica la causa de la muerte: “SUICIDIO”. Y tienes que ir recorriendo diferentes administraciones presentando el papelito y un libro de familia con el que también tendrás que ir a que rellenen su fallecimiento. Recuerdo ese momento como uno de los peores. De repente, en mi libro de familia estaba sola. Ya no tenía mi pequeña gran familia. Obviamente, para la funcionaria aquello fue un mero trámite. Yo sentí que me mareaba cuando salía de allí.

Meses después llega el momento de recoger sus pertenencias en el juzgado, yo había reclamado sus cosas y el informe de la autopsia. Si estás cerca de alguna persona en duelo por suicidio, por favor, acompáñala en este trámite. A veces sentimos que nos han “robado” sus cosas, que nos han arrancado el porqué de lo sucedido… Enfrentarse a todo eso, nos hace revivir el día de su fallecimiento. De nuevo tenía las mismas sensaciones físicas, recuerdo sentirme abrumada, pensar que las piernas no iban a sostenerme… Pero, sobre todo, recuerdo que, de nuevo, fue la que hoy es mi hermana quien me acompañó y me sostuvo desde la calma y la serenidad y recuerdo a cada uno de los amigos que me escucharon y me permitieron llorar el contenido de lo que recogí. Sostener desde la calma y la serenidad no significa no emocionarse, no llorar si se necesita, significar no decirnos qué debemos sentir o hacer con lo que sentimos.

Los siguientes trámites, son los comunes a cualquier fallecimiento… ¿Son sencillas las tramitaciones de pensiones? No. No lo son. Y menos aún cuando no duermes y no sabes ni cómo te levantas de la cama. En muchas ocasiones, afortunadamente, las tramitan los mismos seguros de defunción. No fue mi caso. ¿Es sencillo tramitar una herencia? No, no lo es. ¿Es recomendable acudir a un profesional? Siempre.

Si estás acompañando a alguien en estos primeros momentos de un duelo por suicidio, por favor, recuerda que ni sus pensamientos ni sus emociones son coherentes, que todo en un suicidio es violento y que entender los tramites resulta demasiado dificultoso.


Si estás en estos primeros momentos del duelo, si sientes que todo te desborda, pausa todo lo que te sea posible (puedes pedir una prórroga para tramitar la herencia si no te sientes capaz de hacerlo y no es necesaria) y, por favor, pide ayuda en todo lo que necesites hacer.


Déjate acompañar y cuidar.


Te abrazo, fuerte y sinceramente,


Nur









Líneas de atención a la conducta suicida:

Teléfono de la esperanza: 717 003 717

Atención a la conducta suicida: 024

Ayuntamiento de Barcelona y Fundación Ayuda y Esperanza: 900 92 55 55

La Barandilla: 911 385 385

Fundación ANAR: atención 24h. a niños y adolescentes 

900 20 20 10

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